
Tener a un amigo en mente y hacerte creer a tí mismo que te quiere, que se preocupa por tí, es lo peor. Como el propio significado de la palabra dice: amigo es la persona con la que se tiene amistad; SÓLO amistad. Pero lo malo de tener a esa persona en mente no es por lo que es para nosotros sino que esa persona tenga ya a alguien que le hace feliz. Lo único que ves es a una feliz pareja que te desgasta por dentro pero que te hace alegarte por fuera porque sabes que él o ella están bien, felices. Cuando pasa esto, comienzas a autoconvencerte de que ya le has olvidado, que ya has dejado de pensar en él. Empiezas a odiarle y, no sólo a él, también a su confidente, su amante, su todo aunque no tenga la culpa de nada. En definitiva, aborrecemos enamorarnos.


