- Chapter 9 -
Después de la última media hora de concierto, esperamos a que la sala se desepejara.
Cogí de la mano a Emily para no perdernos y la llevé hacia el backstage -no estaba muy segura en dónde estaba, pero fui preguntando a los guardias-.
Llegamos a una puerta doble donde se encontraba el tipo alto y de color que ayer abrió la puerta de la limusina. Cuando nos vio sonrió y sin decir nada, nos invitó a entrar. Emily y yo nos limitamos a sonreírle nerviosamente, era realmente grande.
- Deben quedarse aquí, señoritas. -cerró la puerta tras su paso.
Tomamos asiento en unas butacas que había, pero no dio tiempo a ponerse nerviosa ni a pensar en qué debía hacer con todo lo que me ocurría, Denisse ya estaba allí.
- Hola, chicas -esbozó una sonrisa. Era una señora muy risueña y agradable. Contestamos amablemente- ¿les gustó el concierto?
- Mucho, señora Jonas -se apresuró a decir Emily.
- Por favor, llamarme Denisse -asentimos- Dime Nicole, ¿recogiste la maleta? -preguntó
desconcertada.
No pude evitar ponerme seria... ¡La maleta! Sabía que algo se me olvidaba... ¿Cómo algo tan obvio se me pudo olvidar?
- ¡Lo olvidé! Discúlpenme de verdad -cerré los ojos y junté mis manos a modo de disculpa. Oí unas risas y abrí inmediatamente los ojos, eran ellos. Me sonrojé.
- Hola Joe -saludó Emily eufóricamente.
- Hola linda -cogió su mano delicadamente y la besó, como un caballero. Ella reía tontamente... Qué adorables.
Torcí mi vista en Nick, pero, no estaba. Le buscaba con la mirada pero Kevin habló.
- Bueno, tengo una idea: cojo mi coche y llevo a Emily y a Nicole, aprovechamos a dejar a Emily en su casa para que después te acompañe y recojas tu maleta -dijo dirigiéndose a mí.
- No, se preocupen, de verdad. Puedo ir en autobús e ir yo misma a su casa... -en la carta decía que vivían en dos calles más alejados, tan lejos no estaba; pero Emily me miró como diciendome que no diga eso, ella quería estar con Joe, claramente.
- No es ninguna molestia, cielo -dijo Denisse.
No pude decirla que no, así que, muy a mi pesar, debía ser acompañada.
Cuando quise darme cuenta Emily estaba todo el rato al lado de Joe riéndo y compartiendo miradas.
Caminando hacia el coche, me surgía la duda de Nick. Realmente era extraño, asíque no había nada de malo en ser curioso.
- Oye Kevin, ¿y Nick?
- Está con su novia Miley. -contestó amablemente, no notó mi inseguridad.
- Ah... -fue lo unico que pude decir.
¿Tiene novia? ¿Desde cuando? Pero, ¿qué me importa? Yo tengo novio, él novia, no debía preocuparme. En el fondo me alivió la idea, ya no tenía que preocuparme por pensar que yo le gustaba... Bueno, ¿quien me dijo que le gustase? Alomejor aquel gesto que hizo con los pies fue para molestarme... ¡Sí! ¡Lo hizo por celos, porque seguramente no le dejaron llevarse a su novia! Eso quiero creer y lo seguiré haciendo.
Dejamos a Emily en la puerta de su casa y a sorpresa de todos, Joe se ofreció para acompañarla a la puerta, y me supongo que para tener intimidad. Ese brillo de ojos en Emily me hizo recordar su antigua relación. ¿Estará feliz con él? No era por ser desconfiada, pero no quería verla sufrir.
Ya era tarde, me encaminaba con Kevin hacia mi casa. Reinaba el silencio, pero no me desagradaba, y parecía que al él tampoco por su delineada sonrisa. Eso me hizo sonreir y mantener la mirada en la carretera. No parecía tan malo estar con ellos después de todo.
-Bien Nicole, yo te espero aquí. Coge lo necesario para quedarte una semana.
- Vale. No tardo
- Tranquila -delineó una sonrisa. Se la correspondí.
Era increíble la cantidad de satisfacción y seguridad que emanaba de él, un simple gesto reconfortaba.
Subí a mi cuarto y cogí una pequeña maleta naranja que guardaba en mi armario. Metí lo necesario, como dijo Kevin, aún así llevé el iPod y mi bloc, nunca se sabe cuando podré utilizarlos. Ordené un poco por encima el salón y la cocina, cogí mis llaves y cerré la casa. Alcé la vista y Kevin estaba apoyado en el coche, me sorprendió. Le dediqué una sonrisa y se dispuso a abrime la puerta del copiloto como un caballero, pero me detuve en el buzón. Saqué lo que había y entré al coche.
Me fui colocando, me puse el cinturón y unas sombras atrás hicieron asustarme, por lo que giré para ver quién estaba atrás. Era Joe y Nick. Suspiré aliviada.
- Chicos, ¡qué susto! -oí como Joe reía levemente, Nick hizo un gesto torcido- ¿Cuánto tiempo llevan?
- Desde que estraste a tu casa -contestó Kevin al entrar. Se dispuso a arrancar.
- ¿Ya dejaste a Emily en su casa? -sonreí y él hizo lo mismo pero de amor. Nick arqueó una ceja.
- Sí... es... es una buena chica -reí sacudiendo la cabeza y miré al frente.
Fue un camino rápido, no hacía falta ni que me acompañaran en coche.
Kevin fue muy considerado cogiendo mi maleta y llevandola a casa. Me sentía un poco nerviosa.
- ¿Qué llevas ahí? -preguntó Joe señalando a mis manos. Miré en esa dirección.
- Ah, pues el correo. Ahora lo leo -ladeé una sonrisa.
Me dejaron pasar la primera y quedé asombrada por el enorme vestíbulo. Delante se encontraban las escaleras hacia el segundo piso, a la derecha estaba el salón y a la izquierda la cocina. Una mansión diría yo.
- Cuidado, que te entran moscas -dijo Joe divertido. Fruncí el ceño fingiendo enfado, pero en realidad me había quedado como una tonta mirando a todos lados.
De reojo pude ver a Nick dirigiéndose a las escaleras con mi maleta. Deducí que debía seguirle, porque realmente era muy callado. Me hartaba esa forma de ser.
Subí las escaleras y al llgar arriba vi que las dejó ahí en el suelo. Se dispuso a bajar pero me interpuse en su camino, no se dio cuenta porque dio un leve salto de susto.
- ¿Qué?
- ¿Qué de qué? -pregunté molesta.
- ¿Qué haces aquí arriba?
- Pues hombre, deduciendo que lleva mis maletas un ser desconocido y que no tengo ni idea de donde se encuentran las habitaciones, digo yo que era lógico seguirte. Además, pensé que me enseñarías la casa, nosé, ¡algo!
- De eso se encarga Kevin, que es experto -dijo bajando las escaleras, como huyendo- Además estoy muerto, quiero ver un rato la tele.
Fruncí los labios y cogí mis maletas molesta. Abrí la primera puerta que ví.
- ¡Eh! -se me cayó la maleta del susto. El enfado cegó mi camino.
- Oh, lo siento, perdón -cogí rápidamente mi maleta.
- Espera, tú eres Nicole, ¿no?
- Em... sí; tú Frankie, ¿cierto? -quería estar segura.
- Sí -pronunció entusiasmado- ¡qué guay, tendré una hermana por una semana!
La ocurriencia del pequeño me hizo reir levemente.
- Y yo un... bueno, tres hermanos -reímos- pero sin duda será más divertido estar contigo -le hice sonrojarse y me conmovió esa dulzura.
- Ah, estás aquí -giré mi rostro, era el señor Jonas.
- H-Hola señor. Gracias por dejar que me quede con ustedes. Me siento un poco... incómoda -ladeé una sonrisa nerviosa.
- No te preocupes, no es ninguna molestia. Veo que te confundiste de habitación -rió.
- Sí... -reí aun nerviosa- Perdóname pequeño -dije a Frankie.
- No pasó nada, hermanita -delineé una sonrisa.
- Bueno, acompañame, te digo donde duermes -me cogió la maleta y fui detrás de él.
Me explicó un poco la casa: arriba estaban las habitaciones de Kevin, Joe, Frankie y de ellos, de los padres. No pude evitar preguntarme la de Nick, pero no debí hacerlo, creo que la noche va a ser muy larga.
- Y por último, la habitación de Nick -que se encontraba en el ático, como alejado del mundo. Estaba asombrosamente ordenada, lleno de CD's de música, un piano y una guitarra pude ver. Al fondo estaba su cama y... oh, no... otra cama... ¡Me lo temía! - entonces qué, ¿te gusta? -desperté de mi trance.
- S-sí -titubeé- ¿Duermo... allá? -señalé la cama supletoria que se encontraba al lado de la de Nick.
- Sí. De verdad, lo siento que no tengamos habitaciones de invitados. Bueno en realidad sí, pero se está remodelando y ahora es donde guardamos los trastos viejos -se avergonzó- Decidimos mi mujer y yo que estarías más cómoda con Nick, ya que son de la misma edad y bueno, se llevan bien -sonrió.
Bien, lo que se dice bien, no.
- No se preocupe. Muchas gracias de nuevo. -le dediqué una sonrisa- Mm... me... me gustaría descansar, la verdad que estoy agotada.
- Por supuesto. Si quieres algo, no te cortes. Estás en tu casa -sonrió y se fue.
Genial. Duermo en el cuarto de Nick. En mi vida he dormido en la habitación de Liam, y eso que era mi novio y he ido infinitas veces a su casa los fines de semana. Dios, ¿me quieres poner a prueba? Pero, ¿por qué? Cerré los ojos, intentando despejarme de la realidad y me fui al pequeño cuarto de baño que había para darme una ducha. Necesitaba relajarme.
Sara.
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