sábado, 23 de julio de 2011

Irreal

Ayer encontré la felicidad eterna en mis pensamientos. Nos encontrábamos él y yo de la mano paseando sin descanso por el parque. Sin decirnos nada, ya podíamos saber lo que pensábamos el uno del otro, con sólo una mirada y una esbozada sonrisa. Recuperaba la vista al frente y miré al cielo. "No me creo esto", pensé yo. Continuamos andando hacia la orilla del lago donde nos detuvimos. Me agarró del brazo para girarme hacia él. Me choqué contra la pared.

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