Y otra vez.
Sin que te des cuenta, todo vuelve a como estaba antes. Todo lo que habías construido durante el tiempo que faltó en tu vida para olvidarle, se ha caído de golpe con tan solo verle. Todavía quedan algunos cimientos gracias a que sólo le has visto, no hablado. Pero es la misma historia una y otra vez.
¿Por qué cupido no me quita la flecha del todo? ¿Por qué todo es tan duro y difícil de superar? ¿Por qué no puedo odiarle y ya está? Sería mucho más fácil si me dejara de tonterías; por ejemplo, de escribir por él en cada momento que algo nuevo surge ¿No ha pasado ya su tiempo desde entonces? ¿Por qué sigo comiéndome el coco y comiéndole el coco a los demás?
Nadie se merece esto. Y menos yo.

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