Vaya, vaya, vaya...
Acabo de leer mi entrada anterior y he de decir que sigo pensando de esa manera. Pero después de haber pasado casi un año desde ese momento, puedo decir que me he vuelto más madura.
¿Ahora por qué escribo? Porque lo necesito. Siempre lo he necesitado. Ayer, de hecho, escribí un texto sobre quién era o cómo quiero ser y la verdad que no me gustó nada. Lo escribí por obligación a querer desahogarme. Sin embargo, todo este casi año en el cual no he escrito ni una sola entrada es porque he tenido tantas vivencias y tantos motivos para estar positiva y feliz que es lo que quiero plasmar ahora mismo, a ser POSITIVA.
Reconozco que ayer, cuando estaba a punto de publicar esa entrada tan patética de sobre ser yo u otra persona, estaba en un momento de crisis de no saber qué voy a hacer en un futuro. Sí, me da miedo el futuro. No es un pánico horrible. Me gusta ir poco a poco y conseguir las cosas poco a poco, pero, ¿tan lenta debo ir? Vale, bueno, sólo ha pasado un año, pero siento que, al terminar mi carrera, al sacarme el carnet, al haberme apuntado a inglés, no estoy completa. ¿Un trabajo? ¡Exacto! Es lo que me falta. Quiero ganar dinero, pero me siento tan niña...; además que mi naturaleza introvertida no me ayuda, para nada, superar ese sentimiento, ese "miedo".
Pero bueno. Que sepáis que he tenido un año bastante movidito. No he parado de estudiar, de viajar, de conocer gente. En definitiva, no he parado de hacer cosas y desconectar de mí misma. Ahora, que ya he "terminado" de hacer todo eso, es por ello que tuve esa pequeña crisis de saber quién era. Pero supongo que es el camino que debo tomar a partir de ahora, ¿no?
Mi siguiente objetivo: madurar, querer y conocerme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario