- Chapter 4 -
- Oye mamá… -medité unos segundos. Ambas me miraron con espectación, sobretodo Emily, que sabía lo que iba a decirla.
- Dime cielo
- Puedo invitar a Liam a la cena? -fui lo más directa posible, odiaba las conversaciones lentas- Verás es que es nuestro último día juntos y sólo podré pasar esta noche con él… -me apresuré al explicar. Mi madre estaba callada pero quería dejarme acabar antes de decir nada- Es que, cuando me llamó lo hizo para invitarme a cenar en “La
Push”, pero claro no quería decirle que no y tampoco a vosotros, entonces qué mejor que estar todos juntos, además así me tendrás vigilada -dije.
Eso fue un punto a favor ya que a mis padres no les gustaba mucho Liam y les ofrecí el tenerme vigilada con él, aunque no pudiésemos hacer cosas, ya sabéis. Mamá aun seguía callada, pensando en que decirme. Emily daba risa, estaba con la pajita en la boca expectante, como si estuviera viendo una película de intriga, yo la verdad
es que estaba nerviosa, si me decía que no, me daba algo- Qué me dices?
Ella Agachó la mirada unos momentos viendo el mantelito de papel de la mesa. - Bueno… -esperaba ansiosa la respuesta- Está bien…
Emily y yo nos pusimos en pie y chocamos las manos. Mi madre nos miraba asombrada. Quedamos paradas observando alrededor: la gente nos miraba raro, algunos hasta se reían por lo bajo.
Nos miramos y empezamos a reírnos un poco avergonzadas por la situación; pero ya nada importaba.
Llegó la hora de regresar a casa y aunque entramos en 2 tiendas más no compramos nada. Cogimos el coche y volvimos.
Emily y yo subimos a mi cuarto. Empezamos a sacar la ropa de la bolsa. Abrí mi armario para sacar más ropa, zapatos, complementos, bolsos… En fin, todo lo que una chica desea en momento así. Batí mi record en ducha rápida: sólo tardé 5 minutos! Cuando acabé vi a Emily vestida, estaba realmente guapísima. Mientras que ahora era yo la que se ponía el vestido, Emily se maquillaba delante de mi espejo, todo esto acompañado por música y, cómo no, de los Jonas Brothers cosa que a Emily no
le hacía gracia, no les gustaba mucho.
Cuando acabamos de vestirnos y maquillarnos ayudé a Emily a alisarse el pelo y ella a mí a rizármelo.
Estábamos listas. Mi madre subió arriba para avisarnos de que nos iríamos
Antes de salir hacia el garaje Emily y yo revisamos en nuestros bolsos si lo teníamos todo y así era. Cogimos el coche y nos encaminamos al restaurante. Estaba algo lejos, me preocupaba un poco que Liam no pudiera llegar, pero Emily despojó mis
preocupaciones, como siempre, haciéndome de reír.
Comentamos sobre quien o quienes serían los famosos, mi madre tampoco sabía nada.
Después de media hora de coche llegamos a las afueras de Los Ángeles dónde se situaba el restaurante. Encontramos aparcamiento fácilmente, cosa un tanto extraña, pero mejor. Ya eran las 9 y Emily y yo atacadas de los nervios.
Llegamos al porche de aquel restaurante, era un sitio perfecto: vistas al mar, luces tenues envueltos en globos de papel color beige, antorchas colocadas en la
cerca del porche… Como un castillo playero. Emily me despertó de mi trance para decirme que se acercaba una limusina blanca, muy brillante, con las ventanas tintadas, por lo que no se podía ver nada de su interior. Pudiste ver un poco al chófer y pude distinguir a un hombre bastante grande, pero poco más. Agarré de la mano a Emily, parecíamos dos niñas esperando impacientes los regalos de navidad. No nos creíamos que esa limusina parara delante de nosotras.
Pude girar la cabeza y vi a mi madre sonreír, creo que era la única que sabía lo que estaba ocurriendo aquí.
El chófer, ese hombre alto y bastantes grande, pude verle bien y era de color; me sonaba de algo, pero le di poca importancia ya que se disponía a abrir la puerta.
Mi corazón latía muy deprisa y creo que Emily estaba en la misma situación que yo. Le vimos, un hombre alto, blanco y rubio, ¡ERA PAPÁ! Abrí los ojos como platos y la boca, solté a Emily y fui corriendo a sus brazos.
- ¡PAPÁ!
- ¡NICOLE, CIELO! -nos fundimos en un abrazo muy tierno y no pude evitar que salieran lágrimas de mis ojos, estaba realmente feliz de volver a verle.
- Todos estos meses no he dejado de pensar en cómo estarías y cada vez que colgabas al acabar nuestras conversaciones telefónicas me ponía triste!
- Oh, hija… -me aferró mas a él- Pero mírame, aquí estoy: sano y salvo -nos fuimos
separando. Me quitó una lágrima que quedó en mis mejillas con su dedo. Yo sonreía. Mi madre también se acercó y lo abrazó, yo le dije a Emily que se acercara y la
verdad que ella también se emocionó y eso me hizo reir, era muy tierna.
- Bueno querida familia y Emily -Emily hizo la señal de la paz con los dos dedos de forma divertida, y eso nos hizo reir- Quiero presentaros a la familia que conocí al llevarles de gira.
Se apartó a un lado y señaló a dos jóvenes que ya habían salido del coche. Yo agarré a Emily con fuerza y juntas miramos hacia aquél lado. Ambos llevaban gorras y gafas de sol, nos miramos extrañadas. De seguido, salió un tercer chico agarrando el brazo a su novia. Al igual que los otros dos, llevaba gorra y gafas, la chica era alta y morena, bastante mona. Después salió una mujer que parecía de la misma edad que mi madre con un niño pequeño y luego salió un señor, que supuse que sería el marido. Al acabar de ver a toda esa familia me quedé embobada en uno en concreto. A pesar de llevar gorra pude distinguir que llevaba el pelo rizado, me miró, pero no sentí esa mirada por culpa de esas gafas de sol. Ladeó una sonrisa que provocó que yo sonriera y agachara la cabeza.
- Pues yo no sé quiénes son, la verdad -musitó Emily.
- Si se quitasen esas gafas… pero he de decir que me suenan de algo.
Uno de los jóvenes se acercó a nosotras y nos sonrió cediéndonos el paso. Nosotras asentimos como bobas y seguimos a mi padre, que encabezaba el grupo. Subiendo
los escalones miré el reloj, eran las 9 y 10.
- ¡LIAM! -pensé.
Bajé corriendo las escaleras chocando con el hombro de aquél chico de pelo rizado,
que miré de reojo y vi que era un poco más alto que yo, a diferencia de Liam, que me sacaba una cabeza. Él se giró para ver si me giraba a pedirle disculpas pero a
mí me importaba más mi novio. Mi padre me vio.
Narrador.
- Emily, ¿dónde demonios va aquella loca? -preguntó el padre de Nicole.
- Va a buscar a Liam.
- Liam?!
- Tranquilo Steve, la dije que podía invitarle.
Steve sonrió a sus invitado y les hizo una señal para que entraran y que no se preocuparan.
Aquél chico de rizos oyó la conversación, giró la cabeza hacia donde te fuiste pero siguió adelante, olvidándose de aquella chica.
Narra Nicole.
Fui corriendo sin dirección, de pronto, recibí un SMS: “Te estoy esperando en la playa. Te amo Nicole.”
Llegué al paseo marítimo donde no había nadie y paré para coger oxígeno de tanto correr. Cogí los zapatos para poder andar mejor sobre la arena. Mientras me
acercaba a la playa releía ese mensaje que provocó una amplia sonrisa en mi rostro. De repente alguien me paró, me asusté y aquella sonrisa desapareció de
repente, pero alcé la mirada, era él...
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