martes, 12 de junio de 2012

Oportunidades.

Nunca se había planteado la posibilidad de que Joe tonteara con ella en clase. Ahora se preguntaba que si estaba actuando de aquella manera era porque ¿le gustaba?. Antes de ayer no se lo dejó muy claro. Sí, dijo que empezó a sentir algo que nunca había sentido, pero ¿en qué sentido?.
Tras haber hablado con su prima de aquello se sitió mucho mejor y más positiva. Desde luego que seguiría destrozada –como a principios de mes– si no fuera por todo el apoyo de sus amigas y sus primas. Quiso hablarlo con su mejor amigo, Will, pero no quería ninguna opinión masculina al respecto, aunque no le vendría mal un poco de «ayuda experta».

Hoy las clases pasaron lo más normales que podían ser las clases, ya que el instituto nunca era normal; es más, nunca era divertido. Se alegró de haber salido más pronto puesto que estaba repitiendo y no iba a asistir a todas las clases como si estuviera matriculada, de hecho sólo lo estaba en dos asignaturas, pero por instrucción y responsabilidad debía acudir a las que se presentará en selectividad el próximo año.
Sin previo aviso, vió a Joe apoyado en un coche, como si estuviera esperando a alguien. Se dio cuenta que la estaba esperando a ella misma cuando alzó la vista y la sonrió mientras miraba para ambos lados y se acercaba a la puerta.
– ¡Hola! –dijo muy animado.
– Hola... –pronunció incrédula tras cerrar la puerta– ¿Qué haces aquí?
– Sabía que salías ahora y como tuve clase anteriormente decidí esperarte –sonrió. Angele le devolvió la sonrisa (aún si creerse lo que estaba viendo) y se pusieron en marcha.
Tras un breve pero intenso período de tiempo, Joe decidió romper el silencio.
– ¿Qué tal las clases? ¿Esto es muy duro, eh? –eso último lo dijo con un toque sarcástico. Angele rió.
– Vamos... no puedo con tantas asignaturas. Es una gran responsabilidad. –rió brevemente– Aunque, yo tengo más que tú, chato –reconoció mirándole amenazante.
– ¿Qué tienes tú, a ver? –rió socarronamente– Bah, arte y literatura, eso no es nada – Angele se le iluminó la mirada al comprobar que no se había olvidado de cuántas y cuáles le habían quedado. ¿En qué estaba pensando? Sabía perfectamente que Joe tenía muy buena memoria.
– Me lo dice el que ha suspendido inglés y lengua, que hay que ser tonto para suspender ese tipo de asignaturas –encaró divertida.
– Qué graciosilla... Cimborria –ella rió.
– Veo que aún te acuerdas de los términos de arte –dijo alegremente «No se ha olvidado de nada», pensó. Sin querer se le dibujó una enorme sonrisa en el rostro.
– No como tú. Claro, yo no suspendí arte –la miró divertido y de soslayo pudo ver como borró esa sonrisa para fingir enfado propinándole un leve codazo. Ambos estallaron en risas.

Hablaron de casi todo menos de sus sentimientos. Pensaban que aún no estaban preparados para hablar de ello en ese momento; momento en el que se estaban reconciliando, en el que no importaba nada, sólo el tiempo que pasaran juntos.
Era la primera vez que él la acompañaba casi hasta su portal. Digo casi porque ella insistía en que no se molestara en acompañarla hasta incluso para dar de comer, algo que Joe lo encontró como método de burla para que la molestara otro rato más, algo que Angele le pareció divertido, dándose cuenta de una cosa: Joe, volvió a ser el de siempre.
Sin duda estaba siendo un buen empiece de semana.

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