Por fin un momento de relax en el cual pudo retomar su escritura y su "vida social". Como siempre, cero mensajes en el correo, cero visitas a su blog y cero ganas de hablar con alguien. Se dispuso a cerrar el portátil cuando un nuevo mensaje instantáneo del messenger se mostró en pantalla. «Joe.», leyó. Se hizo de rogar y, a pesar de todo, no pudo esperar más y continuó la conversación.
Tres horas que se pasaron en un abrir y cerrar de ojos cuyo tema que más predominaba era idioteces de amor no correspondido.
Una tarde en clase de baile, Angele recibió una llamada perdida de Joe. Esbozó una sonrisa al leer el nombre que tantas veces había escuchado y dicho en clase. Se acordó entonces de que él podía llamarla las veces que se sintiera de bajón pues ella estaría dispuesta a escucharle y más. Cuando dieron las 18:00, recogió sus zapatillas de ballet, se arregló un poco y salió pitando de allí para poder llamarle. Esperó unos instantes para retomar el aliento perdido y marcó su número.
–¡Hola Angele!
–Acabo de ver tu llamada. Lo siento estaba bailando.
–No te preocupes, me acordé en cuanto marqué.
–Que fuerte... ¡Ni te acordabas! –finjió molestia. Joe se rió.
–Últimamente me estoy poniendo las pilas para sacar el curso y, quieras o no, el cerebro se va atrofiando –se burló.
–¡Anda ya! Para dos asignaturas que tienes y se te atrofia el cerebro, a mí entonces ¿el cerebro se me va a desintegrar? –Joe soltó una carcajada que ésta acompañó al instante.–Bueno, ¿qué querías?
–No te lo vas a creer, Angele. Estoy la mar de contento en estos momentos.
–¿Y a que se debe esa felicidad repentina? –indagó nerviosa, se temía algo malo (para ella, obviamente).
–Antes que nada, perdóname por no haberte telefoneado antes, he encontrado curro y ahora estoy súper liado...
–¡Oh!, ah... no te preocupes, hombre. Me suponía que estuvieras... ocupado. –titubeó– Cuéntame eso tan importante Joe, que me tienes intrigada.
–¡Ah, sí! ¡He vuelto con Ronnie!
Pasaron 3 semanas después de la nueva reconciliación. Ahora la que seguía rota era Angele.
¿Cómo pudo ilusionarse con él de esa manera? ¿Cómo pudo abrir la puerta de su corazón y quedarse? Y lo más importante que se preguntaba: ¿Cuándo se iría de allí?
Por mucho que su mejor amiga la animara llevándola con sus nuevos amigos de la universidad, por mucho que Will le dijera cosas graciosas para sacarla una sonrisa, por mucho que su hermana y su madre la dijeran que él es un chico del montón; no se merece a nadie como tú y por mucho que su prima se la llevara de compras por el centro de la ciudad, seguía triste y desolada. Los estudios iba de mal en peor y no se mostraba tan radiante como antes lo hacía; y eso que antes Joe estaba con Ronnie. Pero esta vez era diferente... A tan solo una frase esperanzadora quedó todo aquello vivido. Una frase esperanzadora que ahora no tiene significado alguno; es más ¿antes tenía significado?
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