jueves, 21 de marzo de 2013

¿En el mundo al revés?


Cuando estamos tristes y queremos evadirnos del mundo, a veces cogemos un cuaderno o su propio ordenador y nos ponemos a escribir lo mal que nos trata la vida o, para algunos, la suerte; ponemos en el reproductor de música aquellas canciones que hablan sobre lo que nos aflige. Lo peor de esto no es el sentimiento de culpa o tristeza, es que lo escribimos para volver a recordarlo aunque fuera el peor momento de nuestras vidas.
Sin embargo, cuando vivimos nuestra mejor etapa, la más feliz de todas (y suelen ser la mayoría de las veces, no me lo podéis negar) pensamos que siempre será recordado y no nos molestamos en dejarlo plasmado en algún lugar para cuando abramos ese capítulo otra vez, sonriamos al leerlo. ¡Pero no lo hacemos! Y, ¿por qué? Porque de los buenos momentos no aprendemos, simplemente nos estancamos. Descansamos de nuestra mente para hacer lo que nos dicta el corazón.
Pero hay veces que debemos resarcirnos de nuestros errores.

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