lunes, 27 de enero de 2014

Las cosas claras y la realidad espesa.

Fue un error conocerle. Si hubiera sabido que esto iba a suceder no me habría sentado con él ni tampoco le habría hablado. Habíamos pasado de vernos todos los días a hablar casi una vez al mes por chat.
¡Dios, maldigo aquel día! No es algo de lo que me avergüence, pero haber dado de mí cuando me daba falsas esperanzas... Caí como moscas.
No culpo al chico por sus intentonas de "ser amigos", si es que se puede llamar así; pero él no ha parado de hablarme y de darme esperanzas cuando los dos sabíamos que eran mentiras y que no iríamos más allá de una simple relación entre dos conocidos. ¿Habría sido una prueba de hasta dónde podríamos llegar?
Tal vez era yo la que tenía que establecer unos topes, si se traspasaban, no habría marcha atrás y todo terminaría. ¿Pero cómo debí hacerlo? ¿Debí dejarle las cosas claras? ¿O debí haberlo hecho en el momento adecuado, es decir, cuando me dijo que su relación con su novia había terminado?


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